lunes, 1 de agosto de 2011

Vueling se marcha de Ciudad Real y deja el aeropuerto manchego sin aerolíneas


El Confidencial
Era un secreto a voces: Vueling abandonará sus vuelos a Barcelona y Palma de Mallorca desde el Aeropuerto de Ciudad Real el próximo 26 de octubre, coincidiendo con la finalización del contrato publicitario que firmó con una empresa pública de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha por valor de 2,36 millones de euros. De este modo, el aeropuerto de Ciudad Real se queda sin la única aerolínea que actualmente lleva a cabo operaciones.
La historia comenzó en octubre de 2010: tras la creación de una empresa pública que gestionaría el aeropuerto de Ciudad Real -de carácter privado,aunque con innegable representación pública-, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha anunciaba la llegada de la compañía Vueling el 1 de noviembre con vuelos a Barcelona y París. Teniendo en cuenta la situación de quiebra técnica y falta de pasajeros en el Aeropuerto, eran pocos los que dudaban de que este aterrizaje vendría acompañado de algún tipo de ayuda económica. Así fue: a principios de noviembre se hizo público el contrato publicitario que la mencionada empresa pública firmaba con Vueling por valor de 2,3 millones de euros a cambio de promocionar el aeropuerto en sus aviones y en diversas publicaciones. Esta concesión se hizo sin concurso público de por medio, sino que fue adjudicada directamente a Vueling.

Tras un año en el que los vuelos de esta aerolínea han brillado por su escasez de pasajeros, todos tenían la vista puesta en octubre de 2011, fecha en la que caducaría este contrato y la continuidad de Vueling en Ciudad Real quedaría en el aire. Ahora, y a pocos meses del fin de este contrato, ya se ha confirmado que la aerolínea abandonará el aeropuerto el próximo 26 de octubre, suprimiendo los dos vuelos semanales que efectuaba a Palma de Mallorca (tras la supresión de la ruta a París) y Barcelona. Como cabía prever, Vueling ha argumentado la escasa rentabilidad de su actividad en Ciudad Real para marcharse.
Con esta decisión, el aeropuerto de Ciudad Real se queda huérfano de aerolíneas, ya que, desde su nacimiento, han ido yendo y viniendo compañías como Air Berlín, Air Nostrum o Ryanair, que abandonaron sus vuelos desde Ciudad Real pese a que algunas de ellas obtuvieron subvenciones públicas por operar desde allí.
La patata caliente de Cospedal
Con todo, el aeropuerto de Ciudad Real se ha convertido en una de las patatas más calientes a las que tendrá que enfrentarse Cospedal tras alcanzar el Gobierno de Castilla-La Mancha. Con la marcha de Vueling, y ante la previsible imposibilidad de que ninguna compañía acuda a Ciudad Real motu proprio, la pregunta está en el aire: ¿qué hará Cospedal con el Aeropuerto? Básicamente, sus opciones son cuatro:
- Llegada de compañías por subvención. En este caso, Cospedal seguiría la línea llevada a cabo por el equipo de Gobierno de José María Barreda, que consiguió que las aerolíneas permaneciesen en Ciudad Real tirando de talonario y subvención.
- Cierre. Una decisión muy polémica, pero no imposible. El Aeropuerto de Ciudad Real se encuentra en una quiebra técnica y fáctica, con deudas multimillonarias y un ERE en marcha, y la viabilidad económica para los próximos meses no está ni mucho menos garantizada. Esta posibilidad no se plantea tan remota, ya que varios dirigentes que comenzaron su andadura en el aeropuerto ya se han marchado, y otros están buscando ubicación en otras empresas.
- Venta. Sería la opción más interesante para casi todos, pero falta comprador. A lo largo de los últimos meses ha habido muchos rumores, pero ninguna certeza. Tan sólo una empresa privada ha hecho una oferta formal, pero esta oferta apenas supera los 100 millones de euros (el aeropuerto costó más de 600) y su plan de viabilidad tampoco parece demasiado serio.
- Expropiación. Una opción quizá más descabellada, pero que ha sido la bandera del PP. Tras varios años de crítica desaforada y ausencia de propuestas, el PP de Castilla-La Mancha propuso en junio de 2010 una serie de auditorías que determinasen el precio de las acciones, de modo que se adquiriesen. En el previsible caso de que los accionistas no quisieran acceder a la venta, estas acciones serían expropiadas.
Está por ver si Cospedal optará por esta última opción, que fue la que defendió hace algo más de un año, o por alguna otra. Lo que está claro es que el Aeropuerto de Ciudad Real será uno de sus mayores dolores de cabeza en los próximos meses.

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